“Así como hay mutistas que no hablan porque no pueden y otros porque no quieren, del mismo modo hay quietistas que no se mueven por tener estropeado el cable por donde el cerebro transmite órdenes a los músculos; (…)
Mas hay otros "hombres estatuas" que se han hecho voluntariamente profesionales de la quietud, servidores lealísimos de la inmovilidad.
—Si su parálisis es fingida no están enfermos. Son simples simuladores.
—¡Claro que están enfermos! Los unos lo son de la mente. Los otros, de la voluntad.
Pero... Los "quietos" voluntarios ¿intentarían por ventura parodiar a
“Los renglones torcidos de dios” – Torcuato Luca de Tena
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