sábado, 12 de septiembre de 2009

Yo vivo en el fondo del mar...




“Así como hay mutistas que no hablan porque no pueden y otros porque no quieren, del mismo modo hay
quietistas que no se mueven por tener estropeado el cable por donde el cerebro transmite órdenes a los músculos; (…)

Mas hay otros "hombres estatuas" que se han hecho volunta­riamente profesionales de la quietud, servidores lealísimos de la inmo­vilidad.
—Si su parálisis es fingida no están enfermos. Son simples simuladores.
—¡Claro que están enfermos! Los unos lo son de la mente. Los otros, de la voluntad.
Pero... Los "quietos" voluntarios ¿intentarían por ventura parodiar a la Muertela Eterna Inmóvil— del mismo mo­do que los niños imitan lo que desean? La "quietud" del loco, su inac­ción, su estatismo, ¿se debería, tal vez, a una imitación de la eterna pa­rálisis del muerto? Pensaba en ello y se le encogía el corazón”.

“Los renglones torcidos de dios” – Torcuato Luca de Tena

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